viernes, 3 de mayo de 2013

Se hace camino al andar

Al fin se acabo!... "Llevo 3 dias sin dormir bien entre la preocupacion y la duda, pero al fin se termino. Ya puedo descansar antes de volverme otra vez a España" - pensamientos como estos cruzan por mi mente mientras voy en el tranvia rumbo a mi hotel.

El sol brilla y el cielo es azul (algo que en belgica puede considerarse casi milagroso!!!) asi que decido salir a la calle y comprarme un bocadillo en una de las sandwicherias y puestos de "frites" de las inmediaciones.

Iba caminando cuando de repente paso. Nunca habeis tenido una sensacion, como un cosquilleo, cuando pasais por delante de un callejon. Ese cosquilleo qu os hace volveros y curiosear como si sintieseis algo especial. Yo lo tengo de vez en cuando y siempre me lleva a alguna sorpresa agradable, asi que desconecto el cerebro, dejo que los pies caminen a su ritmo y me pierdo por los callejones peatonales de bruselas.


Caminando descubro una brusela distinta, igual de cosmopolita pero mas limpia (dentro de un orden) y mas tranquila que las calles principales llenas de coches. Calles con arboles y plantas en las aceras, donde el tiempo parece estancarse y la calma reina a sus anchas. Como si hubieseis atravesado un portal y ya no estuvieseis en la misma ciudad.

Estaba yo cavilando sobre cuanto costaria alquilar un piso en la zona cuando me tope con el olor. Un olor a guiso recien hecho, a patatas cocidas, a carne guisada y especias. Como no habia comido procedi a seguir el rastro hasta la fuente de aquel aroma, llevandome la sorpresa de encontrarme el siguiente local.

Un restaurante de comida tipica belga. Confieso que nada mas verlo senti una punzada que me decia: huye de las papas fritas!!!, pero el olor hacia tantas promesas. Los clientes de la terraza comian sin prisa y sus platos se alejaban bastante de las comidas tipicas de aqui a las que estoy acostumbrado.

Al final me decidi a entrar, encontrandome un sitio pequeño y acogedor. Me sente a la mesa y pregunte al dueño que me aconsejaba, diciendome este que "la carbonnade" no me desilusionaria. Pedi una y una cerveza que el me recomendase, y tras esperar 5 minutos esto es lo que trajo.

Lo primero que me gusto es que por una vez en belgica me ponian pan en la mesa (detalle que aunque parezca insignificante, para los salseros como yo es indispensable). Lo segundo es que el pure de patatas era casero y el plato era generoso. Y lo tercero que la cerveza era una pale ale belga con un sabor como para perderse bebiendola.

Decir que es una de las mejores cosas que he comido por aqui seria menospreciar este plato, que aunque simple fue capaz de hacerme arrancar a sudar en la segunda cucharada (los que me conocen sabe de que hablo).

Y como colofon final, el postre. Vuelvo a decirle al dueño que elija él por mi mientras ojeo los diferentes productos tipicos de la tienda, encontrandome esta trata al volver a mi mesa.

Tarta de manzana casera en una porción con ese tamaño que hace que se te caigan lagrimas como berenjenas. Ni que decir que arrase con ella.

Tras esto reemprendí mi paseo por el barrio, con esa sensación de "que bien me sentaria ahora una siestecita en el sillón", encontrándome por el camino varias tiendas de libros antiguos y comics.

Quien me iba a mi a decir que una simple corazonada pudiese tornar una tarde lugubre en bruselas en algo tan motivador.






1 comentario:

  1. Todo tiene una pinta riquísima!! Y que arrancases a sudar a la segunda cucharada... Me hace pensar que es un plato de 5 tenedores por lo menos!! jejeje ^^

    Ahora que te tenemos de vuelta, espero que me cuentes tus descubrimientos en persona. Un besito enorme de tu Viana particular :D

    ResponderEliminar